Con un muy buen balance cierra 2018 el Instituto de Aseguramiento de la Calidad, IAC, división del Centro Interuniversitario de Desarrollo, CINDA. Así lo asegura su directora académica Trinidad López Marcoleta. “El instituto aumentó su oferta de servicios y amplió su equipo de trabajo, lo que nos pone en un buen pie para hacer frente a los desafíos que nos hemos propuesto para este 2019”, afirma.

Las principales tareas para el mediano y largo plazo, son contar con criterios y procedimientos capaces de enfrentar tanto la realidad actual de la educación superior en América Latina como las necesidades de los programas e instituciones con los que estamos trabajando.

Esto, precisa, “nos obliga a una reflexión permanente sobre la calidad de la educación superior, buscando equilibrar la diversidad de misiones institucionales con la necesidad de implementar procesos rigurosos que permitan dar cuenta pública de la calidad de los servicios prestados por instituciones y programas. Junto con esto, debemos estar atentos a la posibilidad de desarrollar nuevos servicios, con la flexibilidad necesaria para enfrentar los desafíos que propone el nuevo escenario en la educación superior, sin perder el foco en la calidad y su aseguramiento”, acota.

Mejora continua

Hoy, el instituto trabaja activamente en procesos de acreditación de instituciones y carreras, así como en proyectos de apoyo a instituciones en el campo de la gestión de la calidad. “El instituto está en un proceso de reflexión y análisis en función de los cambios que ha tenido la educación superior y sus tendencias y de la experiencia acumulada con los años. De este modo, queremos actualizarnos para mejorar las condiciones de apoyo para las instituciones y contribuir tanto a su mejora continua como a dar garantía de calidad ante estudiantes, empleadores y el medio social”, dice.

Recientemente, Trinidad López participó en la reunión de la Junta Directiva de CINDA realizada en Génova, en la cual se plantearon temas de alta relevancia para la educación superior. Por ejemplo, menciona: “se expusieron experiencias de internacionalización y de doble titulación. Ambas nos obligan a analizar los procesos desarrollados de modo de contar con criterios y procedimientos capaces de sobrepasar los límites nacionales. La temática de la internacionalización, por lo demás, nos nutre de experiencias que intentan responder a demandas globales de un mundo interconectado y donde los procesos de intercambio cultural son parte de la educación que se imparte en las instituciones de educación superior de la región. Las experiencias compartidas nos muestran diversas prácticas institucionales, y ello nos desafía a estar permanentemente revisando la forma en que trabajamos el tema de la calidad”.

El foco en la calidad

Desde sus inicios, el IAC tuvo como foco la promoción de la calidad en la educación superior, usando estándares y procedimientos de validez internacional. En ese sentido, dice López, han avanzado ampliando y diversificando sus servicios, ya que ahora pueden acreditar instituciones de educación superior no universitarias y programas de posgrado.

“Hemos acreditado una diversidad de instituciones de educación superior (más de 25 instituciones universitarias y conducido más de 50 procesos en distintas áreas del conocimiento) gracias a la colaboración de la gran red de académicos con que contamos. Esto nos ha permitido contribuir a la instalación de procesos de aseguramiento de la calidad en instituciones y programas que nos contactan, permitiéndoles revisar sus condiciones de operación, reflexionar acerca de sus propósitos y la forma en que cada institución avanza para cumplir con ellos”, puntualiza.

Otro aspecto relevante que menciona Trinidad López es el reconocimiento oficial recibido del Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa SINEACE, en Perú desde el año 2016. “Este nos permite acreditar programas de grado y de este modo, contribuir a la transparencia y la mejora continua de la formación profesional de las instituciones de Educación superior en el Perú”.

Consultada sobre las ventajas que encuentran las instituciones de Educación Superior al optar a una acreditación del IAC, López es clara: “La acreditación IAC se funda en una definición de calidad basada en la autonomía de las instituciones. Desde esta premisa, nuestro enfoque busca que cada institución tome conciencia de los principios y prioridades que informan su misión y visión, y que a partir de allí, identifique la mejor manera de gestionar sus recursos por medio de una gestión institucional eficaz para lograr sus propósitos. Para eso, cada institución debe tener muy claro su contexto pertinente (disciplinario, social, profesional, laboral, normativo), y responder a las necesidades y demandas de dicho contexto desde su propia definición identitaria. La necesidad de efectuar un análisis profundo de estos elementos permite a cada institución o programa asegurar la calidad de la educación que ofrece”.

Agrega que, además, el Instituto se ajusta a la metodología aceptada por la mayoría de los organismos que forman parte de la Red Internacional de Agencias de Aseguramiento de la Calidad (INQAAHE), que contempla tres etapas:

  • Auto evaluación conducida por la institución, que promueve y sustenta la reflexión a que se hace referencia más arriba.
  • Evaluación externa, que complementa y valida los resultados de la autoevaluación, mediante la participación de evaluadores con una amplia gama de perspectivas académicas y profesionales y experiencia en una diversidad de países y tipos institucionales.
  • Dictamen e informe emitidos por un Consejo Académico conformado por rectores y expertos con amplia experiencia y diversidad internacional.

“Este modelo permite a las instituciones reflexionar sobre sus objetivos, avanzar en el logro de sus propósitos y contar con una perspectiva internacional para el análisis de sus fortalezas y áreas de mejora”, concluye.