La directora analiza lo que fue la reunión de la Junta Directiva en Génova y proyecta su labor para los meses que vienen.
  • ¿Qué podemos destacar de la reunión de Génova y que podemos esperar para adelante?
    Lo que me quedó como lo más significativo de esta reunión fue el real interés de los rectores por involucrarse en una reflexión sobre lo que está pasando y lo que viene en el mundo de la educación superior. Tengo tengo la impresión de que no es habitual que se reúnan rectores de universidades destacadas de América Latina y de Europa en un espacio protegido, digamos así, para conversar sobre los temas que les preocupan, sin tener que estar atentos al lobby que tengan que hacer, a las presiones corporativas, a la política nacional.
  • ¿Y esto cómo se manifiesta?
    Les da un espacio de libertad muy grande y les permite opinar sobre temas que, a lo mejor, en su contexto nacional sería más complicado. Eso fue muy visible y muy interesante en términos de mirar cómo se fueron enganchando con los temas obvios: la internacionalización, la modernización de la docencia, la necesidad de intercambiar buenas prácticas, el trabajo colaborativo, en fin.
  • ¿Qué diferencias se aprecian en el tratamiento de estos temas entre las universidades latinoamericanas y las europeas o es similar?
    No hay grandes diferencias. Los desafíos son todos muy parecidos.
  • ¿Qué desafíos?
    Todos los países y todas estas universidades están experimentando una fuerte diversificación de su matrícula, por ejemplo. Entonces les complica la vida. Todos están experimentando el impacto de las nuevas tecnologías y de la forma en que estas tecnologías les están cambiando el rol del docente, la actitud de los estudiantes, el acceso a la información, el manejo de los recursos, la gestión y manejo del gobierno universitario…
  • Y exponen los problemas…
    Puede que todas partan de niveles distintos, pero los problemas que enfrentan son los mismos y por eso este énfasis en la importancia de compartir experiencias y de aprender unos de otros, porque una de las cosas interesantes que se ha generado en CINDA y que es una de las razones por las cuales CINDA se mantiene como una red relativamente chica, es el espacio que ofrece para que los rectores generen una relación de confianza entre ellos. Aun cuando pueden competir internamente en sus respectivos países, dentro de CINDA ellos se sienten que pueden compartir experiencias con tranquilidad, con soltura y. sobre todo, con confianza.
  • ¿Y entre las universidades privadas y estatales hay diferencias?
    En CINDA hay universidades estatales y privadas: Las europeas son estatales, todas. Además hay otras universidades estatales como por ejemplo, Costa Rica, la universidad del Valle de Colombia, las universidades de Tarapacá y de Talca de Chile, las universidades argentinas –estaban todos presentes. Ahora, no hay diferencia en los problemas, ni en la búsqueda de soluciones. Hay diferencias en las normativas, en las restricciones que se les aplican.
  • ¿Esto presenta dificultad en los intercambios?
    No. No hay problemas, porque los intercambios dependen mucho de normativas internas, como por ejemplo el programa de intercambio universitario de CINDA, dirigido a estudiantes, académicos y responsables de gestión, que fue una de las cosas que les mostramos y que realmente estaban muy interesados en promover. Lo que pide es que la universidad que participa se comprometa a reconocer los estudios de sus estudiantes cuando van afuera y la universidad que los recibe se comprometa a aceptarlos en condiciones equivalentes a sus propios estudiantes. Pero esas son normas internas que no están afectadas por las leyes o reglamentos específicos para instituciones públicas.
  • Al parecer hubo gran diversidad de temas tratados. ¿Cuál destacaría?
    Se habló de muchas cosas: internacionalización, innovación en la docencia, equidad de género, digitalización, y se planteó la necesidad de que estos temas se aborden principalmente desde la perspectiva de la calidad y su aseguramiento. En ese sentido, yo tengo la impresión de que todavía no hay en los rectores un reconocimiento explícito de la forma en que todos los desarrollos tecnológicos van a impactar más allá de la gestión administrativa o el manejo de la información. Existe y aflora por ejemplo cómo la tecnología cambia la docencia y la forma en que se relacionan docentes y estudiantes, o de cómo cambia la gestión de la información. Pero falta todavía formular de manera más explícita y concreta la pregunta acerca de su impacto en la estructura universitaria y de los cambios que ello implica.
  • ¿Y cómo se producirá este cambio?
    El presidente de CINDA viene de la UOC. La UOC es una universidad enteramente on line. Ellos tienen muy clara conciencia del uso de la tecnología, pero mi impresión es que todavía en muchos casos hay una percepción del impacto de la tecnología como un impacto atomizado. Por supuesto, yo no sé cómo esto va a cambiar la estructura global de las universidades, pero me parece a mí que es inevitable. Esto me quedó claro después de la reunión de los vicerrectores de administración y finanzas de las universidades de CINDA, donde se centraron en el tema de la transformación digital. Ahí aprendí que esto que están haciendo las universidades y lo están haciendo con gran entusiasmo, va a cambiar el gobierno, la docencia, la investigación, la vinculación con el medio, el acceso a los recursos, etcétera.
  • ¿Qué metas se fijaron para la reunión de 2019 en Monterrey?
    Se planteó la importancia de aprovechar la experiencia del TEC de Monterrey en la transformación de la docencia. Ha sido pionero en eso y lo ha hecho de una manera notable porque yo creo que el TEC ha asumido en profundidad el impacto del cambio tecnológico, de la diversificación de estudiantes, de la necesidad de renovar el proceso de enseñanza aprendizaje. Esa mirada más integrada la ha traducido en un modelo educativo muy distinto al resto de las universidades. Y eso lo han hecho con un trabajo que tiene que ver con el rediseño del currículo pero también con el rediseño del espacio, con el rediseño de la forma de trabajar de la pedagogía, entre otras cosas. Y lo que conversamos con la representante del TEC de Monterrey es que entonces, en vez de tener un seminario en que alguien hace una presentación, como solemos hacer, esta vez pudiéramos dedicarlo a una inmersión de los rectores en el modelo educativo del TEC.
  • ¿Cuál es el desafío entonces?
    Encontrar la mejor forma de ofrecer a los rectores una oportunidad para conocer de primera mano este modelo: visitar los espacios, conversar con docentes y estudiantes, y de tomarle el peso y el sabor a una reforma que para muchos es muy lejana todavía, pero que está ahí, se puede ver, se puede analizar, se puede conversar.
  • De lo que expone parece difícil ponerse de acuerdo en tantos temas y con tantos participantes en estas Juntas Directivas…
    Uno de los temas recurrentes, tanto en las conversaciones como después en el trabajo de grupos, es la necesidad de reformar el formato de las reuniones. Nos dijeron claramente que necesitan saber lo que hacemos, pero quieren saberlo desde la voz de los propios actores, y no de la Dirección Ejecutiva. Sin embargo, eso es una parte menor de la reunión. Lo importante es abrir espacios para un trabajo en que los propios rectores puedan analizar el trabajo realizado y proyectarlo en función de lo que ellos ven como prioridades en sus respectivas instituciones. La verdad es que aunque son muchos, los temas principales son muy coincidentes, y en la conversación – sobre todo cuando tienen la oportunidad de trabajar en grupos pequeños, o en los espacios del café – surgen ideas realmente importantes.
  • Hemos tocado muchos temas de la reunión de Génova, pero ¿hay otro que quisiera destacar?
    Algo que les parece muy interesante a los rectores es también la posibilidad de tener espacios de intercambio en grupos más chicos, lo que es mucho más interesante. Claro, cuando tú tienes un grupo de cuarenta personas, suelen participar tres o cuatro. Pero en un grupo de diez…hablan 8. Esto abre espacios de conversación y de aporte muy potente. Entonces, ese espacio de reflexión compartida del que yo hablaba al inicio, es fundamental fortalecerlo, apoyarlo y promoverlo desde la forma en que organicemos la Junta. Como decía antes, la próxima Junta va tener una primera parte de trabajo con el TEC, pero en el resto del tiempo tenemos que ser capaces de inventar una metodología que nos permita aprovechar la riqueza que significa tener todo ese talento junto en una sola ocasión.