A pesar de que el confort térmico es determinante para la salud y calidad de vida de las personas ancianas, actualmente no existen normativas estatales ni internacionales que definan este indicador. El proceso de envejecimiento biológico y los problemas circulatorios disminuyen la capacidad de regular la temperatura corporal de las personas, un hecho que provoca la disminución de la sensación térmica.

Ahora, un equipo de investigadores e investigadoras deGrupo de Investigación e Innovación en la Construcción (GRIC) de la Universitat Politècnica de Catalunya · Barcelona Tech (UPC), profesores de la Escuela Superior de Ingenierías Industrial, Aeroespacial y Audiovisual de Terrassa (ESEIAAT), ponen en marcha un proyecto que determinará de manera objetiva, y por primera vez, los parámetros que influyen en el confort térmico de los ancianos. Los datos obtenidos permitirán el desarrollo de un modelo estadístico que servirá para definir las temperaturas de consigna en las diferentes estancias de los centros de atención a personas mayores, en función de las condiciones climáticas exteriores.

Foto 1— De izquierda a derecha, Núria Forcada, Marta Gangolells, Miquel Casals y Marcel Macarulla, del Grupo de Investigación e Innovación en la Construcción (GRIC), del Campus de Terrassa de la UPC.
Foto 2— Blanca Tejedor, investigadora del GRIC en el mismo proyecto, trabajando con un equipo evaluador de temperatura.

Para obtener estos datos, se realizarán encuestas a 6.000 residentes y a 500 profesionales en diversos centros de Sanitas Mayores ubicados en Barcelona, Tarragona y Valencia. La encuesta se llevará a cabo en el entorno de los talleres que estas personas realizan habitualmente y en colaboración con los y las terapeutas ocupacionales de los mismos centros. Las preguntas serán directas y de fácil comprensión y harán referencia a la percepción de temperatura en el momento y lugar precisos donde se encuentre la persona.