29 de Junio, 2021

La reunión virtual se realizó el 10 de junio pasado y tuvo como objeto reflexionar y compartir ideas acerca de la evaluación de la actividad investigativa y el aporte que ella puede hacer a la misión de las universidades y a las comunidades y territorios en que se insertan.

El primer encuentro 2021 de la red de Vicerrectores de Investigación e Innovación de CINDA se inició con dos presentaciones, que abordaron la evaluación de la investigación universitaria desde dos perspectivas diferentes. La primera de ellas estuvo a cargo de Marta Aymerich, vicerrectora de Investigación y Planificación Estratégica de la Universitat Oberta de Catalunya, quien llamó la atención sobre la necesidad de revisar el modo en que se evalúa a los investigadores y su productividad. Uno de los desafíos a los que apuntó es la brecha de género que afecta a las carreras académicas: «solo un cambio radical en el sistema de evaluación académica nos llevará a la ciencia abierta y a la igualdad intergeneracional y de género», afirmó Marta Aymerich.

Otro desafío de importancia en este ámbito es la cultura del publish or perish (publicar o perecer), que sobredimensiona la publicación en revistas científicas como criterio de evaluación. Al respecto se han planteado enfoques alternativos, como la Declaración de San Francisco sobre la evaluación de la investigación (DORA), que postula no utilizar métricas basadas en publicaciones como factor de evaluación o para tomar decisiones de contratación, promoción y financiación. En este sentido, resulta fundamental incorporar otros criterios, como el impacto social de la producción de conocimiento y la capacidad de formar investigadores, sin dejar de considerar la natural diversidad y asimetría de las carreras académicas. También resulta necesario transitar hacia un entorno de acceso abierto a los resultados de investigación, especialmente cuando ellos estén asociados a fondos públicos.

Existe el importante desafío de cambiar los sistemas de evaluación de la investigación a nivel internacional, pero mientras esos cambios globales se producen, las universidades pueden avanzar introduciendo criterios más cualitativos en sus propias evaluaciones. Al final de su presentación, Marta Aymerich propuso a los miembros de la red trabajar desde CINDA para avanzar en este sentido.

A continuación asistimos a la presentación de Ricardo Ramírez, decano de Investigación y Desarrollo de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Instituto Tecnológico de Monterrey. Al caracterizar la producción científica en América Latina, Ricardo Ramírez señaló que esta se realiza principalmente en las universidades, con financiamiento que proviene fundamentalmente de fuentes públicas y cuya evaluación se realiza típicamente en base a indicadores cienciométricos tradicionales. Sin embargo, existen enormes oportunidades de incorporar a la evaluación de la investigación indicadores relacionados con su impacto social, ambiental o cultural, y no solo el utilitario o económico. Es necesario explorar formas de medir y evaluar el desempeño de los investigadores dándole relevancia a la «tercera misión» de la universidad y enfocándose en la transferencia del conocimiento. Y esto requiere de la transformación de la mentalidad de los investigadores en función de esos objetivos.

En sus reflexiones finales, Ricardo Ramírez postuló la necesidad de combinar múltiples parámetros de evaluación, generando nuevos modelos y marcos metodológicos que consideren criterios de desempeño y eficiencia y que incorporen la colaboración internacional como un factor crucial en el impacto de las investigaciones, incentivando la diversidad y la innovación en la producción de conocimiento científico.

En una tercera etapa del encuentro, los asistentes se reunieron en grupos para analizar cómo se está abordando la evaluación de la investigación en sus propias instituciones, y discutir cómo avanzar en el desarrollo de acciones de investigación diversificada. En sus conclusiones, los grupos concordaron con los expositores en la necesidad de ir más allá del enfoque bibliométrico de la evaluación y llamaron la atención sobre la presión que ejerce sobre las universidades la necesidad de acceder a fondos de investigación, restándoles autonomía. Es importante que las instituciones no solo estén alineadas con las exigencias internacionales, sino también con el impacto de su investigación en los territorios en que se insertan, diferenciando los niveles de formación en investigación y los grados de desarrollo en que se encuentran las distintas instituciones e investigadores.

Al finalizar la reunión, Soledad Aravena, directora del Programa Política y Gestión Universitaria de Cinda, señaló que, a pesar de la disposición a explorar y aplicar formas de evaluación más diversas, existen variados factores que dificultan su implementación. Es el caso de las universidades que deben responder a sistemas de acreditación del posgrado y de postulación a fondos que tienden a evaluar de acuerdo a las métricas tradicionales, centradas en la publicación de alto impacto; esto afecta especialmente a las instituciones que están en la etapa de consolidación de su cuerpo de investigadores. Por último, relevó la necesidad de ayudar a difundir estas ideas y debates, y conocer y compartir las estrategias específicas de las universidades como un punto de partida para seguir avanzando hacia el futuro. La red VRII acordó realizar un nuevo encuentro durante el segundo semestre, para darle continuidad a este esfuerzo.