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  • Respuestas integrales para los desafíos de la educación superior

7 de Enero, 2021

El año 2020 las universidades han debido enfrentar una serie de desafíos en el ámbito de los procesos de enseñanza y aprendizaje, la evaluación y la gestión de las instituciones. Estos desafíos han estado en el centro del interés de nuestras redes de Vicerrectores Académicos (VRA) y de Vicerrectores de Administración y Finanzas (VRAF), que han concentrado su trabajo en el intercambio de experiencias y de visiones para entregar respuestas innovadoras a los problemas planteados por la emergencia sanitaria.

Durante el año 2020, las instituciones de educación superior se vieron forzadas a realizar un importante esfuerzo por adaptar sus modelos formativos, de manera de asegurar la continuidad de su actividad académica en medio de las restricciones impuestas por la pandemia del Covid-19. Pero ese esfuerzo se ha visto acompañado de un intenso trabajo de reflexión, debate e innovación, destinado a perfeccionar la respuesta que las universidades han dado a la emergencia.

Adaptación de los procesos de enseñanza y evaluación

Desde el año 2019 la red de Vicerrectores Académicos (VRA) de CINDA se propuso enfocar su trabajo en la innovación de los procesos formativos y académicos, y los inesperados acontecimientos del año 2020 solo intensificaron ese interés. La primera reunión virtual de la red VRA –realizada el 25 de junio de este año, con la participación de 22 autoridades de universidades CINDA– se enfocó precisamente en compartir las estrategias desplegadas y los aprendizajes adquiridos en los últimos meses, para producir una reflexión colectiva sobre los impactos de la emergencia sanitaria sobre la actividad docente.

Para estimular esa reflexión, dos universidades compartieron con la red sus experiencias en este ámbito. En primer lugar, el vicerrector académico de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Luis David Prieto, expuso la estrategia implementada por su institución, que estuvo enfocada en la construcción de comunidades de apoyo para sostener el trabajo formativo tanto a nivel de académicos como de estudiantes y funcionarios, destacando la importancia de la planificación a mediano plazo de los diferentes procesos involucrados. Por otra parte, Paula Manríquez, vicerrectora de Pregrado de la Universidad de Talca, compartió con la red el despliegue de las actividades de formación a distancia de la institución, con un fuerte énfasis en la toma de decisiones basadas en el monitoreo de la situación de estudiantes y académicos.

Durante la discusión producida luego de las presentaciones, los vicerrectores manifestaron un fuerte interés por las metodologías de evaluación implementadas en este periodo. La adaptación de las formas de evaluación del aprendizaje a las modalidades de docencia remota ha sido uno de los desafíos más importantes al momento de asegurar la continuidad del proceso formativo de las universidades, y la segunda reunión virtual de la red VRA, realizada el 27 de noviembre pasado, estuvo enfocada principalmente en ese desafío, y nos permitió conocer las experiencias de dos instituciones.

En primer lugar, Marco Antonio Garcia de Carvalho, coordinador del Grupo Gestor de Tecnologías Educacionales y asesor de la Prorrectoría de Pregrado de la Universidade Estadual de Campinas (Unicamp), expuso el trabajo desarrollado por la universidad para adaptar sus procesos de enseñanza y evaluación a la modalidad virtual. Para cumplir este objetivo, la institución desarrolló en unos pocos días una plataforma web de Apoyo a la enseñanza digital, con herramientas, tutoriales y recursos destinados a implementar una metodología de evaluación remota. Al mismo tiempo, las directrices formuladas por Unicamp apuntaron a la necesidad de promover las evaluaciones formativas y acumulativas, priorizar las evaluaciones asíncronas para atender los problemas de conectividad de algunos estudiantes, fomentar el uso de las herramientas disponibles en la universidad y desarrollar un debate acerca de las cuestiones éticas involucradas en las evaluaciones a distancia.

Además, con el objeto de realizar un diagnóstico de las actividades de enseñanza y evaluación en línea, Unicamp implementó una serie de instrumentos, como la encuesta «Unicamp y el nuevo coronavirus», que midió tanto las dificultades de los estudiantes para adaptarse a la enseñanza en línea y las evaluaciones remotas, como sus dificultades de acceso a internet y su dominio de las tecnologías, entre otras variables. Al mismo tiempo, el sondeo registró una serie de datos acerca de los cambios en las actividades de evaluación posteriores a la pandemia, así como acerca de los tipos de evaluación aplicados, el uso de herramientas virtuales y el dominio de las tecnologías por parte de los docentes. Entre los datos arrojados por el estudio, podemos encontrar que la mayoría de los estudiantes tuvo problemas de desempeño en las actividades de evaluación remota, en tanto la mayoría de los docentes presentó algún nivel de dificultad en las adaptaciones pedagógicas provocadas por el periodo de confinamiento social, mientras que para el 74% de ellos las evaluaciones remotas siguen constituyendo uno de los desafíos más importantes.

A continuación, Ernesto Pimentel Sánchez, vicerrector de Estudios de la Universidad de Málaga (UMA), expuso la experiencia de su institución respecto de la evaluación del aprendizaje. Como muchas instituciones, la UMA se vio obligada a realizar una transición muy rápida, adaptando la docencia a la modalidad virtual en unos pocos días y enfrentando una serie de desafíos para implementar la evaluación en línea. En primer lugar, para garantizar la adquisición de los resultados de aprendizaje se debieron adaptar las metodologías de evaluación de manera que respondieran a las transformaciones que habían sufrido las estrategias de aprendizaje. Otra dificultad se relacionó con la necesidad de garantizar la autoría de los trabajos de evaluación; para enfrentar este reto, la UMA definió dos vías de solución: por un lado, potenciar la evaluación continua, incentivando la diversificación de canales, y monitorizar pruebas similares a las presenciales de modo automático, por el otro. Garantizar los derechos de los estudiantes fue un desafío adicional que superar, y para hacerlo la universidad siguió los criterios de la legislación europea de protección de datos, que autoriza el tratamiento de datos personales para el cumplimiento de una misión considerada de interés público. Por último, para garantizar la igualdad de oportunidades de los alumnos, se buscó proporcionar un entorno digital similar al presencial, al que tuvieran acceso todos los estudiantes, y garantizando el acceso a la calidad atendiendo a la posible brecha digital debido a las competencias digitales de los usuarios, entre otros aspectos.

El análisis de estas adaptaciones evidencia que el profesorado de la universidad ha tendido a mantener sus estrategias de evaluación presencial usando medios telemáticos, y que persiste un número significativo de docentes que no apuesta decididamente por la evaluación continua. Al finalizar su exposición, Ernesto Pimentel concluyó que la transición a la docencia virtual se realizó de forma satisfactoria en la UMA, aunque la evaluación del aprendizaje sigue siendo para la institución uno de los retos más relevantes a enfrentar.

A continuación, se presentó una actualización del proyecto «Transformación del proceso de enseñanza, aprendizaje y evaluación», de la red VRA, que tiene su origen en la reunión de vicerrectores de mayo de 2019, en la que se establecieron como ejes de trabajo el proceso de enseñanza, aprendizaje y evaluación, y el fortalecimiento de la docencia. Luis David Prieto, vicerrector académico de la Pontificia Universidad Javeriana Bogotá y coordinador de la red, invitó a las universidades CINDA a incorporarse a la iniciativa y a participar en este desafío de colaboración que busca plantear nuevos horizontes de desarrollo y acciones de transformación de los procesos formativos.

El objetivo fundamental de este proyecto es el de promover la transformación de los procesos de enseñanza para responder a los desafíos actuales de la función docente, intercambiando prácticas innovadoras y creando redes de colaboración. Como objetivos más específicos, se busca identificar y compartir buenas prácticas educativas que sean transformadoras tanto del proceso de enseñanza, aprendizaje como del de evaluación, y crear espacios de colaboración continua entre académicos y gestores de las universidades de CINDA. Durante la presentación del estado de avance del proyecto, Soledad Aravena, directora del Programa de Política y Gestión Universitaria de CINDA, expuso también las acciones diseñadas para cumplir los objetivos del proyecto durante el año 2021.

Estrategias de contención de la deserción universitaria

Las instituciones de educación superior han debido articular acciones en diversos niveles para asegurar la continuidad del quehacer universitario. Otro desafío muy relevante para las universidades ha sido el de evitar la interrupción del proceso formativo de los estudiantes como consecuencia de los efectos sociales de la emergencia sanitaria. Debido a ello, la primera reunión virtual de la red de Vicerrectores Administrativos y de Finanzas (VRAF) de CINDA se enfocó en las estrategias para evitar la deserción estudiantil debido a la pandemia, desde el punto de vista de la gestión de las instituciones. El principal objetivo del encuentro fue compartir las estrategias implementadas por algunas universidades con el propósito de desarrollar ideas, definir elementos comunes y plantear orientaciones enriquecedoras, confrontando diversas realidades y miradas.

Catalina Martínez, vicerrectora administrativa de la Pontificia Universidad Javeriana Bogotá, expuso las acciones desplegadas por su institución para enfrentar la emergencia sanitaria. Para contener la deserción estudiantil, la Universidad Javeriana desarrolló diversas estrategias de apoyo económico para sus estudiantes, entregando ayudas en alimentación, becas y planes especiales de financiamiento, así como apoyos en conectividad y equipamientos. Por otro lado –a través de un sistema de alertas tempranas– se realizó un trabajo de acompañamiento académico y se intensificó la actividad dirigida a los estudiantes en las áreas de salud, bienestar y cultura, haciendo parte también a otros miembros de la comunidad.

A continuación, Domingo González, vicerrector administrativo de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), expuso las iniciativas emprendidas por su institución. La universidad le ofreció al alumnado facilidades de pago, financiamiento y becas a través de un Fondo de Contingencia, en tanto se implementó un Fondo de Conectividad para contrarrestar los problemas de acceso a internet de los estudiantes. Como resultado de las acciones implementadas, la PUCP alcanzó en el segundo semestre una matrícula muy cercana a la normal, logrando contener la deserción estudiantil, y confirmando la continuidad a futuro de esas políticas de apoyo al alumnado.

Por último, Carmen Chiaradonna, secretaria administrativa de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) –una institución pública y gratuita– expuso las acciones y estrategias desplegadas por su institución, que le proporcionaron ayudas económicas y apoyos en conectividad a los estudiantes y lograron contener la deserción, observándose una mejora en el desempeño de los alumnos.

Tal como lo destacó Soledad Aravena al finalizar el encuentro, estas tres estrategias comparten algunas características muy relevantes: el carácter transversal de las medidas implementadas, el trabajo colaborativo involucrado y el valor de la comunicación entre los miembros de la comunidad universitaria para enfrentar la emergencia.

Las instituciones de educación superior han debido articular respuestas integrales al nuevo escenario planteado por la pandemia. La totalidad del quehacer universitario se ha visto desafiada por el nuevo contexto, y el intercambio de experiencias, la reflexión colectiva y la búsqueda de soluciones innovadoras resultan más necesarias que nunca. Las redes de CINDA seguirán trabajando en esa perspectiva, estimulando el trabajo colaborativo en función del desarrollo de las instituciones de educación superior.