"Sin duda, María José Lemaitre está en el origen mismo del aseguramiento de la calidad en Chile"

Por José Joaquín Brunner

"Incansablemente, tejió redes expertas internacionales y su liderazgo fue reconocido más de una vez"

Por José Miguel Salazar

17 de Abril, 2023

María José, como Secretaria Ejecutiva del Consejo Superior de Educación (CSE) a inicios de los ‘90, trajo a Chile todo el know how de los procesos de acreditación a través de la consultoría que hizo por varios años el experto Herb Kells. De hecho, algunos de los elementos de los criterios de acreditación diseñados en esa época subsisten hasta hoy, 30 años después, en los criterios de licenciamiento del CNED y de acreditación de la CNA.

Incluso antes de esto, como parte de la Corporación de Promoción Universitaria CPU, en los ’80, María José, con otros colegas de CPU, organizaron los primeros seminarios sobre el tema de la acreditación en Chile, tema bastante desconocido en la época.

María José fue clave en instalar la conciencia sobre el sentido de la acreditación en Chile, el lenguaje con que se trabaja en este ámbito, y los primeros lineamientos técnicos para la autoevaluación y la evaluación externa de pares.  Hizo muchos aportes en diversas etapas de su vida profesional: CPU, CSE, MECE-Media, MECESUP, CINDA, entre otros espacios bien relevantes para la educación secundaria y superior en Chile. Lo que más conozco es su etapa en el Consejo Superior de Educación, porque la acompañé en el equipo de la Secretaría Técnica entre 1991 y 1995. 

Todo el desarrollo de la acreditación, ahora llamada licenciamiento, es obra suya y de los consejeros CSE de la época. La idea, algo paradójica, pero fundamental, de que la acreditación, si bien es una regulación externa, busca instalar una cultura y prácticas de autorregulación al interior de las instituciones de educación superior, viene de esa época. Esta poderosa idea sigue inspirando al licenciamiento y a la acreditación hasta el día de hoy.

Destacaría, en lo personal, su sentido del humor. Tiene un agudo sentido del absurdo (que no es escaso en nuestro medio), que convierte con facilidad en un comentario gracioso, y sabe reír de sí misma tanto como de los demás. Trabajar con ella fue un aprendizaje para mí, pero siempre en un ambiente de optimismo y alegría.

En una ocasión un colega de la Secretaría Técnica del CSE se compró, y llevó a la oficina, un traje para pesca con mosca, uno de esos enteritos hasta el pecho con botas, impermeable. No se me ocurrió nada mejor que ponérmelo y, armado con una pistola de agua (era verano), hacer un tour por las oficinas para mostrar el traje y refrescar a los y las colegas. Estaba en eso cuando me encontré boca de jarro con la jefa, María José. Se rió, y se hizo a un lado para que siguiera con mi tour.