Nota técnica

La internacionalización como estrategia de transformación universitaria: una propuesta desde la experiencia de CINDA (Parte II)

Centro Interuniversitario de Desarrollo

Luego de abordar el marco conceptual en el que se desarrolla nuestro proyecto de Internacionalización Transformadora, en la segunda parte de esta nota técnica exponemos el carácter transformador de las buenas prácticas que han sido identificadas en las convocatorias 2020 y 2021.

Luego de las convocatorias de buenas prácticas de los años 2020 y 2021 –en que las universidades participantes en el proyecto sistematizaron sus prácticas de internacionalización– se ha recolectado un conjunto de experiencias coincidentes con la definición de internacionalización transformadora para ser analizadas y evaluadas, logrando identificar 19 buenas prácticas presentadas por 11 universidades de la red, las que pueden ser revisadas en detalle en el repositorio construido por CINDA para ese efecto.

Este proceso de identificación de experiencias de internacionalización le ha proporcionado a las universidades la oportunidad de valorar sus prácticas, tanto desde la autoevaluación como desde el juicio de expertos externos, transformando esas experiencias en iniciativas replicables que pueden estimular el desarrollo de otras innovaciones en el ámbito de la internacionalización. Como veremos, cada una de ellas cumple una o más de las características propias de las prácticas de internacionalización transformadora.

Prácticas que integran las dimensiones
de internacionalización o interculturalidad

Una característica principal de estas prácticas es el modo en que enriquecen la experiencia universitaria de sus participantes, ofreciéndoles oportunidades y herramientas para colaborar con personas de otras culturas y países. Es el caso de Inmersión Dual Virtual, Aula Virtual y Aulas interconectadas, que intencionan procesos formativos desde el intercambio intercultural entre los participantes (estudiantes y académicos) como metodología de trabajo determinante en sus resultados.

Por otro lado, las experiencias que incorporan algún tipo de movilidad o actividades de internacionalización en casa permiten a sus destinatarios adquirir conocimientos de diferentes realidades culturales y profesionales y mejorar sus habilidades lingüísticas y disciplinares. Ejemplo de ello son el programa Diseño sin fronteras, la iniciativa de Fomento de la internacionalización del personal administrativo, la Semana internacional virtual y las Movilidades virtuales internacionales, que ponen en contacto en un mismo espacio formativo o laboral a estudiantes, docentes y gestores provenientes de diferentes realidades, modelos educativos, y campos o experiencias académicas y profesionales.

Prácticas que producen cambios significativos
en sus beneficiarios directos

Un aspecto central del carácter transformador de una práctica de internacionalización es que produzca cambios significativos y verificables en las conductas, conocimientos o actitudes de sus participantes directos, aspecto que las prácticas identificadas reportan como resultados destacados y frecuentes. Algunas experiencias trabajan directamente con habilidades lingüísticas, interculturales y profesionales de los estudiantes y docentes, como los Cursos de lengua para la movilidad y las Consultorías conjuntas de los estudiantes de MBA de la Universidad de Talca y UC Davis. Otras prácticas permiten la ampliación de las redes internacionales del personal administrativo de la institución, como el programa de Fomento de la internacionalización del personal administrativo, o la internacionalización de la actividad académica de los investigadores, a través del Fondo Marco Polo.

Por otro lado, algunas iniciativas permiten a estudiantes de pregrado y educación continua experimentar otras formas de aprendizaje en un contexto internacional, como sucede con las Movilidades virtuales, las Aulas interconectadas y el programa JaverianaX.

En el ámbito de la investigación, el Programa Delfín ha aumentado el capital académico y cultural de quienes participan en sus movilidades de investigación, enriqueciendo sus capacidades de intervención en sus contextos de origen; por otra parte, el proyecto de Consolidación de Internacionalización de Doctorados robusteció la formación de investigadores en áreas estratégicas, mejorando la infraestructura y la coordinación interinstitucional para acoger a estudiantes y académicos internacionales. 

Prácticas que amplían su impacto
a otros actores institucionales

Otro rasgo distintivo de las prácticas de internacionalización transformadora es su capacidad de extender su impacto a miembros de la comunidad universitaria que no son sus destinatarios iniciales. Por ejemplo, el programa Diseño sin fronteras ha servido de modelo para un programa de doble titulación en otra facultad, mientras el programa Aula Virtual ha estimulado el crecimiento del volumen de intercambios. La práctica de Mejora de la información sobre movilidad internacional a estudiantes, por su parte, motivó la creación de cursos de competencia lingüística para estudiantes extranjeros.

Otras prácticas se destacan por abordar la internacionalización de actores institucionales o que no son habitualmente sujetos de acciones en esta área. Es el caso de los Capítulos de Egresados, que generan comunidades de apoyo entre exalumnos, favoreciendo tanto la creación de redes de movilidad, empleabilidad, y emprendimiento, como de convenios interinstitucionales.

En cuanto al personal administrativo y de gestión, algunas prácticas fortalecen las capacidades profesionales de sus destinatarios, amplían sus redes de trabajo y aprendizaje, y finalmente mejoran la calidad del servicio que entregan a la institución; son los casos de la iniciativa de Fomento de la internacionalización del personal administrativo y el Proyecto LALA

La práctica se hace cargo, de manera innovadora,
de los desafíos internos o externos
de la educación superior

Las buenas prácticas de internacionalización han estimulado el desarrollo de formas innovadoras y transformativas, que permiten superar algunas de las principales barreras y desafíos que enfrenta la educación superior. Uno de esos desafíos es democratizar el acceso a experiencias interculturales sin incurrir en los costos propios de la movilidad física tradicional, a la que no accede más de un 5% de la población estudiantil, según las estimaciones. Una práctica que responde a ese desafío es la Inmersión Dual Virtual, que le permite a sus participantes –localizados en una ciudad que no es un destino prioritario de estudiantes internacionales– acceder a una experiencia de aprendizaje de lenguas y de intercambio cultural con pares extranjeros. Lo mismo sucede con las Movilidades Virtuales y JaverianaX, que por medio de la educación en línea y el uso de TIC ofrecen una experiencia internacional inclusiva y accesible a los estudiantes.

En el caso de las prácticas Rat Relay y el Programa Delfín, podemos apreciar que apoyan la articulación de distintos actores relevantes de la universidad en torno a la investigación y el trabajo colaborativo con una perspectiva internacional y reuniendo a académicos, estudiantes y gestores de áreas, facultades y sedes diferentes. La Docencia no presencial de emergencia, por otro lado, puso a disposición de docentes de todo el mundo la experiencia de la UOC en e-learning, en el momento crítico de la pandemia en que se suspendieron las clases presenciales, mediante seminarios en línea en los que participaron casi 10.000 usuarios de distintos países de América Latina y España.

La práctica genera un valor añadido para la universidad

Las prácticas de internacionalización transformadora impactan también positivamente sobre las instituciones, agregándoles valor y aportando a su desarrollo. A través del conocimiento generado por los destinatarios de estas prácticas –que en ocasiones ejercen labores de docencia e investigación– las universidades se enriquecen fortaleciendo la calidad y la internacionalización de sus programas, como ocurre en el caso del Fondo Marco Polo. Otras iniciativas, como la Inmersión Dual Virtual, inciden en el ámbito de la enseñanza y el aprendizaje, activando procesos de innovación en las metodologías y planes de estudio que se hacen cargo de los desafíos de la formación multicultural, ampliando a la vez las redes de colaboración interinstitucional de los docentes.

Finalmente, podemos mencionar el importante efecto de visibilización internacional de las instituciones y sus actores relevantes que producen algunas prácticas, ampliando sus redes hacia otras instituciones, comunidades académicas o empresas y abriendo posibilidades de colaboración futura. Este impacto aparece nítidamente en las prácticas de Mejora de información sobre movilidad internacional a estudiantes, en el Programa Delfín y en el Rat Relay y el Proyecto LALA, entre otros.

Iniciativas de internacionalización transformadora de las instituciones de educación superior como las que hemos presentado producen impactos positivos en múltiples niveles y dimensiones, y es de esa cualidad que proviene su capacidad de favorecer el desarrollo de las universidades, sus actores relevantes y las sociedades en que se hallan insertas.